Obra que presenta una reinterpretación del pensamiento de San Agustín desde una perspectiva mestiza, destacando cómo su teología surge en un contexto cultural diverso y complejo. El autor explora la interacción entre distintas tradiciones —africanas, romanas y cristianas— en la formación de su pensamiento, mostrando su relevancia para comprender la fe en contextos multiculturales contemporáneos.